¡Jugando se aprende inglés! Y mucho más…

DSC_0143Estamos a final de curso, por lo menos aquí en España, y por lo tanto en muchos colegios se acercan días de relajación después de los últimos controles. Son días que los maestros dedican a películas, juegos, actividades de carácter más lúdico para que los niños afiancen los conocimientos y las habilidades adquiridas a los largo del curso.

Por eso, por si alguien quiere aprovechar el tiempo y necesita ideas para estas últimas dos semanas, hoy os voy a hablar de un juego de mesa que suele arrasar en mis clases y que se puede usar en diversas etapas de infantil y primaria.

El juego se llama Rhyme Robber y lo produce Orchard Toys, mi marca de juegos en inglés favorita, de la que ya os he hablado  en este otro post sobre juegos de mesa (o de suelo). Rhyme Robber es muy útil para que los alumnos desarrollen la capacidad de reconocer sonidos, es decir para que desarrollen los más famosos listening skills que tanto amargan la vida a muchos adultos a la hora de darle un sentido práctico al inglés aprendido en los libros, como os contaba en este otro post.

En la caja del juego vais a encontrar 4 personajes, niños vestidos de ladrones que llevan un saco, 48 cartas circulares en las que vienen los dibujos y las palabras correspondientes y una tabla que representa esas mismas 48 cartas organizadas en grupos de 4 palabras que riman entre ellas y escritas con el mismo color.

Tabla de palabras

Se mezclan las cartas, se distribuyen 2 a cada jugador, sin que los demás las vean, y otras 4 se ponen en el centro de la mesa mirando hacia arriba para que todos las puedan ver. Las demás cartas se colocan apiladas en 1 o 2 columnas y mirando hacia abajo.

El jugador más joven empieza comprobando si entre las cartas que le ha tocado hay por lo menos una que rime con otra de las que están puestas en la mesa. En el caso de que la tenga, la puede coger diciendo hat rhymes with bat; tiene que poner las dos en su saco y finalmente cogerá otra de las que están apiladas. Si no tiene ninguna carta que rime con las del centro de la mesa, deja una de sus fichas al centro y coge otra de las apiladas. Los jugadores tienen que tener 2 cartas en sus manos, en todo momento.

Después, el turno pasa al segundo jugador, el cual, no solamente tiene la posibilidad de coger la carta que rima entre las que están puestas en el centro, sino que también puede ‘robar’ una ficha al compañero, en el caso de que tenga una palabra que rime con las que están en el saco del otro jugador. Se sigue así hasta terminar las 48 fichas. Gana el que ha robado más palabras.

Ahora bien, esta versión del juego está muy bien para los niños de infantil y primero de primaria, siempre y cuando haya un adulto que les ayude con la lectura de las palabras y que les llame la atención sobre los sonidos que riman, aunque los diferentes colores ayudan bastante. Os aviso también de que eso de ‘robar cartas’ a los más pequeños no les hace ninguna gracia, así que os sugiero que respetéis sus deseos, sin obligarle a ceder cartas, para no generar conflictos ya que el objetivo último es aprender y practicar inglés.

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Cuando los niños sean un poco mayores y ya controlen bien el juego, se les puede proponer una ampliación que además de los listening skills les va a hacer desarrollar todas las demás habilidades.

Simplemente se trata de elegir uno o más rhyming books para dejar que busquen las palabras que riman y que las escriban en círculos de papel como os enseño en la foto.

Los rhyming books que os aconsejo, simplemente porque tienen éxito entre mis alumnos, son los del Doctor Seuss, el autor de Green Eggs and Ham, The Cat in the Hat, One Fish Two Fish Red Fish Blue Fish, The Lorax, Horton Hears a Who! y muchos más; y los de Julia Donaldson, la autora de The Gruffalo, What the Ladybird Heard, Room on the Broom, The Snail and the Whale y A Squash and a Squeeze, entre otros.

Os dejo los enlaces a las páginas de Orchard Toys, Seussville y Julia Donaldson para que podáis entreteneros en sus maravillosos mundos.

Más sobre aprender inglés sin abrir libro.

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Aprender inglés (sin abrir libro)

Students Summer campCada vez más los padres nos preocupamos porque nuestros hijos aprendan inglés cuanto antes. Y es que somos conscientes de que el aprendizaje de este idioma está presente en su día a día. Por eso, y quizás también por esa “necesidad obligada” que nosotros tuvimos por aprender inglés de manera rápida para poder desarrollarnos, hacemos todo lo que está en nuestras manos para que su relación con este idioma sea la mejor posible: desde apuntarles a una extraescolar cuando tienen 2 ó 3 añitos, hasta mandarles a un campamento de verano en Estados Unidos o a un campamento de verano en Inglaterra para que entiendan que aprender inglés también puede ser algo divertido.

Razones por las que tu hijo debería aprender inglés

Aún así, hay gente que se resiste o que no ve tanta necesidad en que sus hijos empiecen a tomar contacto con este idioma. A continuación vamos a enumerar las razones por las que desde Lara GO!, empresa organizadora de campamentos de verano es Estados Unidos e Inglaterra, creemos que los jóvenes de hoy en día deberían aprender inglés:

1. Porque con inglés, su futuro pinta mejor. Y es que a día de hoy para acceder a cualquier puesto de trabajo te “piden” inglés a nivel de conversación. Tanto si quiere trabajar en una tienda de ropa en el centro de la ciudad, donde se mueven un montón de turistas, como si su deseo es desarrollar su carrera como guía turístico o, incluso, como periodista. ¿Cómo va a cubrir la final de la Champions en Irlanda sin saber nada de inglés?

2. Porque con inglés, la música suena mejor. ¿Cuáles son los grupos favoritos de tu hijo? ¿Le mola la música de Maroon5 o de Beyoncé? Está bien hacerse un splanglish alguna vez, pero si entiende lo que dicen, mucho mejor ¿no? A ver si resulta que está reproduciendo algo que no va con él.

3. Porque con inglés, ¡no habrá destino que se le resista! Irlanda, Reino Unido, Nueva York, Japón… El inglés es, junto con el español, una de las lenguas más habladas en todo el mundo. Si tu hijo es capaz de hablar inglés y de comunicarse en este idioma, sus ganas de viajar y de conocer nuevos mundos aumentarán. Además, le hará ser más autónomo y más decidido.

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4. Porque con inglés, ¡no habrá stop! Sus posibilidades de tener amigos en todo el mundo, aumentarán. Conocerá otras culturas, otros puntos de vista, otras formas de vida y todo eso influirá positivamente en su carácter, haciéndole más tolerante.

5. Porque con inglés, ¡nada se le resistirá! Será capaz de arreglar el aire acondicionado de tu casa u otro dispositivo que se estropee. Quizás no habías caído, ¿pero no te has percatado aún de que la mayoría de las instrucciones vienen en inglés?

6. Porque con el inglés, sus conocimientos aumentarán. En la era digital, cada vez más navegamos por internet buscando información al respecto de un tema que nos interesa y los resultados que nos salen están en muchas ocasiones en inglés. Si los conocimientos de tu hijo sobre este idioma son medio-altos, será capaz de aprender más cosas (y no solo aprender inglés).

7. Porque con el inglés, ¡será capaz de aprender otras lenguas! El hecho de que un niño desde bien pequeño estudie un segundo idioma desarrollará su capacidad de estudio y de adquirir un tercer idioma en un futuro.

Como ves, sobran las razones por las que tu hijo debería aprender inglés. No pensemos que ya lo aprenderá, que cuando sea mayor se pondrá las pilas, que ya se irá fuera un año porque quizás sea demasiado tarde… empecemos desde ya a hacerle ver que todo son ventajas a la hora de aprender inglés.

–> Más sobre el campamento en la ISLA DE WIGHT

 

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Los consejos de Nancie Atwell para que tus alumnos también se enganchen a la lectura y a los libros

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La LOMCE  fija un tiempo mínimo de 30 minutos diarios dedicados a fomentar el hábito y la adquisición de estrategias de lecto-escritura. ¿Cómo observar el precepto? ¿Cómo aprovechar este tiempo respetando los 10 derechos fundamentales del lector de Daniel Pennac*?

*LOS DERECHOS DEL LECTOR
(El decálogo de Pennac)
1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltarnos páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo**
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callarnos.

**Enfermedad de transmisión textual. (Término alusivo a Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima de Flaubert, lectora compulsiva y apasionada de novelas románticas.)

Daniel Pennac, Como una novela (1992)

Por suerte, este año, al tener que diseñar un blog para uso didáctico para la asignatura de ITC, como excusa para buscar inspiración, pude concederme el placer y la oportunidad de leer el libro “The Reading Zone“. La autora de este libro es Nancie Atwell, la primera profesora en ganar el premio internacional The Global Teacher Prize. Os doy más pistas: ese mismo año también fue candidato al mismo premio el maestro español César Bona, autor de La Nueva Educación.

Pero velvamos a ‘The Reading Zone’: según la autora se puede definir esta ‘zona de lectura’ como ‘el lugar adonde van los lectores cuando salen de las clases y empiezan a vivir otra vida a través de los libros’. Se puede comparar, como dice uno de los niños, a ‘una película interna y privada, pero mejor’ . Yo también tuve esa intuición y os hablé de la importancia de la comprensión lectora en este otro post.

Este estado mental de aislamiento de la realidad y de inmersión en una ‘vida paralela’ es posible solamente cuando los mecanismos de la comprensión lectora se encuentran activos y el lector eligió personalmente la novela.

Ahora la pregunta es ¿cómo funciona la comprensión lectora?

En pocas palabras (aunque os aconsejo leer el libro entero), nosotros, como lectores, comprendemos lo que tiene sentido para nosotros mismos. Es decir que nuestra comprensión de un texto es directamente proporcional al porcentaje de palabras cuyo significado comprendemos sin demasiado esfuerzo (alrededor del 90%). De aquí que si un niño está encontrando dificultad en leer un libro, significa que no consigue entender el significado de un número suficiente de palabras presentes en ese mismo libro. Por eso es muuuuyy importante que nuestros alumnos o hijos aprendan a escoger títulos que sean apropiados para su habilidades lectoras.

¿Cómo determinamos si un libro es adecuado en ese sentido??

Con el método desarrollado por Leslie Funkhouser que define 3 niveles de dificultad de los libros: Vacaciones (Holiday), Reto (Challenge) y Perfecto (Just Right). Los libros Vacaciones, como os podéis imaginar, son lecturas fáciles, mientras que los libros Retos requieren la ayuda de un adulto; finalmente, los títulos Perfectos son aquellos que atraen al lector y al mismo tiempo tienen un nivel de dificultad que su habilidad lectora puede alcanzar.

Claramente, como ya sabemos, cada niño es distinto y así será su habilidad lectora. Por eso el método más práctico para determinar el nivel de dificultad de un libro es absolutamente flexible: se llama ‘regla del pulgar’ (rule of thumb) y fue ideado por Jeanette Veatch en 1968. Consiste en abrir el libro en una página cualquiera hacia la mitad de la novela que a uno le interesa leer; se tiene que leer la página en silencio y hay que usar los dedos de la mano para enumerar cada palabra que no se conoce. Si  se llega a contar 5 palabras – usando los 4 dedos y el pulgar – entonces ese libro, para ese lector en ese momento de su vida, entra en la categoría Reto. Si se cuentan solamente 1 o 2 palabras entonces el libro pertenece a la categoría Vacaciones, mientras que si se llegan a contar 3 palabras de las cuales se desconoce el significado, el libro es un Perfecto.

Muy lejos de ser complicado, este método tiene un ulterior aspecto positivo: etiqueta el libro en vez del niño. Es más que evidente que este cambio de perspectiva resulta fundamental si queremos por un lado evitar de minar auto confianza y por el otro ayudarles a ampliar  el abanico de posibles lecturas.

Aquí os dejo el enlace a la escuela de Nancie Atwell: Center for Teaching and Learning.
Y este es el enlace a la sección de libros recomendados por los niños de su escuela recomiendan.

Y más libros que os recomiendo yo personalmente.

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Modeling: teoría del aprendizaje por observación

¡Hola! Llevaba meses queriendo escribir esta entrada ¡gracias día de la Almudena!

Después de 8 años enseñando en las clases de inglés extra escolar, el año pasado decidí que había llegado el momento de sacarme un grado en Magisterio de Primaria en una universidad de verdad, así que… ¡me apunté a clase! Es por eso que estos últimos meses no he escrito muchas entradas en mis blogs y no estoy muy activa en las redes.

leer- Aprendizaje por observaciónLas clases son muy interesantes y útiles, y mi asignatura favorita es, sin duda, Psicología de la Educación. Yendo a clase me he dado cuenta que en estos últimos 8 años he estado usando las teoría educativas más actuales sin ni siquiera saberlo. De alguna manera, a través de mi experiencia personal como alumna además de observar y analizar como mis estudiantes gozaban de unas clases motivadoras, he estado poniendo en práctica teorías de las que desconocía la existencia, por lo menos hasta octubre del año pasado.

Ha sido al mismo tiempo reconfortante y alentador descubrir que otros había científicamente demostrado cosas que yo, en cambio, estuve experimentando prácticamente a diario. Por lo tanto hoy me gustaría hablar de un tema en particular de esas clases de psicología de la educación: la teoría del aprendizaje por observación.

¿Os acordáis de la campaña “Children see, children do“?
Pues, entre las dos expresiones que componen el lema podemos insertar una tercera: los niños aprenden.

El aprendizaje por observación, o ‘modeling’ es parte de la  Teoría del Aprendizaje Social definida por Albert Bandura, profesor emérito en la universidad de Stanford. Bandura demostró, a través del Bobo doll experiment, que los niños aprenden e imitan comportamientos que han observado en otras personas (agresivo, en su caso).

Hay 4 pasos importantes involucrados en el ‘modeling’ o aprendizaje por observación:
Atención: esta fase está relacionada al grado de interés puesto en lo que se está viendo y escuchando. El grado de atención es inversamente proporcional a la presencia de distracciones. Es decir, cuantas menos distracciones haya más será el grado de atención.
Retención: es la capacidad de almacenar información sobre cómo hacer algo, normalmente facilitada por el uso de los sentidos de la vista y del oído.
Reproducción: es la fase que empieza una vez que se haya retenido la información y entendido el proceso. Es el momento en el que el niño reproduce lo observado precedentemente. La práctica y la repetición llevarán el niño a controlar y mejorar el desempeño de la nueva conducta/aprendizaje.
Motivación es el elemento esencial para que este aprendizaje tenga lugar, y puede ser generada usando refuerzos positivos o negativos.

Os suena ¿no? A mí me ha recordado un poco mi método, pero también al método Montessori en el que las guías explican a los niños como usar un material preparado y luego le dejan tiempo para practicar y repetir hasta llegar a la perfección del movimiento.

Es evidente que, como adultos, podemos elegir este método para fomentar comportamientos y actitudes positivas hacia el aprendizaje y el estudio en los más pequeños, y es por eso que siempre insisto en que padres y maestros tenemos que ser partes muy activas en el proceso de enseñanza, pero no en el sentido de decir a los niños qué tienen que hacer o darles una clase magistral, más bien mostrándoles como hacerlo. Y de hecho escribí un libro sobre cómo fomentar el gusto para el inglés en los niños.

Así que si quieres que tus niños lean, no les digas ¡toma el libro y lee! Es mejor que te vean leer, abrir un libro, que te escuchen haciendo comentarios sobre el mismo. Si quieres que aprendan inglés, sé parte del proceso. Si se muestran tímidos a la hora de hablar no les obligues a hacerlo, especialmente si tú mismo no te atreves a hablar, porque, y fui testigo ocular, te preguntarán que por qué ellos están obligados y tú no. ¿Quieres crecer niños sensibles a los problemas medioambientales? Empieza mostrándote sensible y enséñales por donde empezar. Y así con todo lo que quieras que aprendan.

Cuando empecé mi práctica en el colegio el pasado enero, me compré el mismo modelo de cuadernillo que usaban mis alumnos de 1º de primaria para aprender a escribir como ellos mismos estaban aprendiendo, con caligrafía bonita y regular. Cada día me aseguraba usarlo en clase, para que me vieran; les enseñaba mis progresos y les preguntaba cómo tenía que escribir una u otra letra. Sus caritas asombradas cada vez que sacaba ese cuaderno de mi bolso me decían que iban a empeñarse para que sus caligrafías fueran más limpias y legibles porque estaban compartiendo sus esfuerzos conmigo también.

En fin, el aprendizaje es un juego de equipo y aunque a veces parece imposible, poco a poco se pueden modificar conductas y sacar el máximo de nuestros niños para que todos disfrutemos del proceso.

Si quieres profundizar un poco más sobre el tema, aquí te dejo este link  y otro vídeo sobre el experimento con la ‘Bobo doll‘.

Esta entrada en inglés.

Más cosas sobre aprendizaje y otros modelos de escuelas.

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Guía de supervivencia si tienes que trabajar como ‘group leader’ en un programa de inmersión lingüística en UK

FishandChips

Sandown excursion

Este verano, después de un año enterito en Madrid sin levantar cabeza ni salir un solo día de paseo por la sierra como de costumbre, por querer trabajar y sacarme el grado en Magisterio a la vez, Lara-Go me ofreció la oportunidad de ventilar las neuronas en un lugar que en mi mente siempre ha sido mítico: ¡la mismísima Isla de Wight!
Allí, pegadito a la playa hay un Campamento, el Kingswood Camp, que en verano se llena de chicos y chicas de diferentes nacionalidades que vienen a aprender inglés pero también a pasarlo bien, a hacer amigos y a aprender a ser autónomos e independientes.

El trabajo era más que asequible – la experiencia no me faltaba, porque en pasado trabajé como ‘group leader’ de más de 20 adolescentes españoles durante 4 semanas de inmersión lingüística en familia, en el Norfolk – y la ‘location’ inexplorada, por lo tanto tardé más o menos 5 minutos en aceptar la oferta.

Ahora, como afecta a los niños lo de salirse de su propio país para aprender idiomas ya os los he contado más en detalle en mi libro Mi Hijo Habla Inglés, de ahí que en este post voy a hablar de los aspectos metalingüísticos de la experiencia, ya que me he dado cuenta de que puedes saber hablar inglés lo que tú quieras pero, si no sabes lidiar con las costumbres y la cultura de los británicos, prepárate para unas de las experiencia más desagradables de tu vida que, además, afectará directamente y en negativo a todo tu grupo también.

Empezamos diciendo una cosa obvia: los británicos no son del sur de Europa y eso se nota especialmente en su forma ordenada, controlada, y jerárquica de hacer las cosas. También aman desmesuradamente su tierra, honran su Historia con todos sus heroes y no hay que extrañarse que, antes de ser afables con cualquier extranjero, se les tenga que demostrar respeto y aprecio por su cultura. Eso sí, con una sonrisa y cierta abundancia de ‘good manners’ el proceso acelera de forma exponencial.

Pero, ¿qué son esos ‘good manners’ y cómo aplicarlos en la práctica cotidiana inglesa, cuando tienes que lidiar con esa apariencia ‘polite’ que en estos parajes sureños muchas veces es sinónimo de ‘ser falso’?

La respuesta está en esa gramática tan aburrida, que aparece en una o dos unidades de los manuales y que enseguida se olvida, ¡los MODAL VERBS!

¿¡¿¡Quién lo hubiera dicho que os salvarían la vida en Inglaterra ?!?!

collaborative Water Sports

Collaborative water sport activities

Pues resulta que allí nadie habla de forma directa. Es decir, si tienen que pedirte que hagas algo, nunca te dirán ‘I want you to do this’, preferirán aconsejarte hacer algo ‘You should do this‘ o te sugerirán la opción más adecuada ‘You might do this or that‘. Eso no es que te dejen elegir, ‘of course not’, es lo que por aquí llamamos una indirecta. Así cuando tengas que pedir algo, además del ‘please’ de toda la vida, mejor uses un ‘could’ o un ‘may’, por lo menos al principio de tu interacción. Una vez que hayas demostrado que has entendido cómo funcionan las cosas y que los Brits no se sientan amenazado por tu forma de actuar tan Mediterránea, ya puedes pasar al ‘can’ y empezar a disfrutar d ela experiencia.  ¡Ah! Casi se me olvida, si necesitas pedir algo, borra el verbo ‘want’ del diccionario y usa la más apropiada expresión ‘I’d like…‘  en su lugar.

Aclarada la parte gramatical, me gustaría ahora explicar qué quiero decir con ‘entender cómo funcionan las cosas’ o sea hablar de las jerarquías o estructuras muy ordenadas y fijas que caracterizan la  forma de trabajar de nuestros ‘hosts’. Para ser lo más clara posible voy a hacer referencia a mi experiencia directa, ya que el Kingswood Camp en la isla de Wight es bastante grande como para ser un buen ejemplo práctico.

Empezando por la base de la pirámide, decimos que con los niños trabajan los monitores y los profesores de inglés. En los dormitorios están los ‘wardens’ y en todo momento hay ‘camp coaches’ que acompañan a los grupos en las diferentes actividades, dentro y fuera del camp. Ahora, cualquier asunto, problema o solicitud que concierna uno o más niños de tu grupo debe de ser dirigida al coordinador de cada cual, pasando por la oficina central, que en nuestro caso es ‘Reception’.

Así por ejemplo, pongamos el caso de que uno de los niños se sienta incomodo en la clase de inglés ¿qué puedes hacer? Primero ir  a ‘Reception’ a ilustrar tu ‘issue’ (ojo, la palabra ‘problem’ se menciona solo en casos muy graves) de la forma más neutra posible, sin criticar, ni dar por hecho de que el niño tenga razón, porque realmente tú no sabes lo que está pasando. Segundo, puedes pedir que te dejen asistir a la clase y, entonces, te mandarán el director de estudios para que os  pongáis de acuerdo. Él avisará el profesor del niño de que irás a asistir y ya podrás tomar tus notas directamente desde el pupitre de la clase de inglés. El tercer paso consistirá en pedir un cambio o sugerir soluciones si es que realmente algo está fallando (nivel, compañeros, etc.).

Volleyball

getting ready for team sports

Otro ejemplo práctico que se me ocurre: los niños se quieren cambiar de habitación. En este caso también existe un responsable con el que te mandarán a hablar y que intentará solucionar la cuestión dentro de lo que cabe y según criterios preestablecidos(edad, disponibilidad, etc.). En este caso también sería mejor argumentar tu solicitud con hechos concretos y de forma muy pacífica, teniendo en cuenta que los niños siempre son niños y allí están para aprender también a socializar y a solucionar los pequeños incordios que la vida nos presenta cada día. También hay un ‘manager’ que se ocupa de gestionar los viajes, ya sean al pueblo de al lado o al aeropuerto, y a saber cuántos más. Por encima de los ‘managers’ están sus coordinadores y así para arriba.

Es muy importante tener paciencia, sobretodo cuando vas a Reception y la persona con la que tendrías que hablar no se encuentra en la oficina en ese momento. Lo más normal es que tomen nota de lo que le quieres decir y que te digan de volver en un momento concreto. Para mantener el ‘self-control’ es fundamental tener presente que no todo el mundo está al tanto de todo lo que pasa en el camp y que por eso tendrás que repetir las cosas por lo menos un par de veces antes de dar con el responsable que te pueda ayudar. Pero, ¡God save the Queen! son súper eficientes y muy atentos a la satisfacción del cliente, así que en una media jornada/24 horas ya lo tendrás todo resuelto.

Eso sí, cuando te hayan hecho el favor de cambiar su plan ultraplaneado para complacer a tus alumnos, además de darles las gracias, podrías sin duda disculparte por la molestia que les has causado. Puede sonar excesivo, pero, te lo prometo, les vas a hacer felices y  más disponibles a la hora de tener que pedirles otro cambio o un favor simplemente.

Así que ahora ya sabes como ahorrarte un disgusto: se amable y no pretendas que todo sea perfecto, colabora, usa los modal verbs, y sobretodo recuerda que el tiempo y la comida no son como en España, pero…¿Quién va a Inglaterra para comer bien o tomar el sol?

 

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Cómo usar las tarjetas – flashcards – con los pequeños

Smarty-Kids-Flash-CardsFlashcards, tarjetas… Son unas cartas que llevan impresas una palabra y/o una imagen en una o en las dos caras. Los profes las usamos en clase porque son especialmente útiles para enseñar un idioma extranjero sin recurrir a la lengua materna de los estudiantes, así como lo explico en la guía Mi hijo habla inglés.

Así que eres un profesional de la enseñanza, o una madre, o un padre, recién aterrizado en el mágico mundo del aprendizaje y te han aconsejado hacerte con esas tarjetas porque, te han dicho, ayudan a cautivar la atención de los niños durante la clase. Pues, ¡bien! Te fuiste a la tienda a comprarlas y… ¿Ahora qué?

A veces, en particular al principio del año escolar, cuando enseño a mis alumnos las flashcards, se  emocionan mucho y siempre hay alguien que literalmente me suplica por cogerlas y tenerlas en su propias manos. Suelo dárselas porque siempre tengo curiosidad de ver cómo las van a utilizar. En general los niños suelen repetir lo que han aprendido en el cole y a veces me enseñan juegos o canciones interesantes que puedo reutilizar, pero, desde luego, cuando se trata de las tarjetas, siempre pasa lo mismo: el niño que tiene las cartas se sienta quieto y con expresión muy seria, espera a que todos los demás estén en silencio y atentos, y empieza enseñarlas, una a una y muy despacio, preguntando “What’s this?” “¿Qué es esto?”.

Si te encuentras en un aula con todos los pupitres distribuidos en filas sin mucho espacio para moverse, me imagino que ese sería la manera más obvia de utilizar las tarjetas. Aún así, creo que valga la pena explorar unos ‘juegos’ algo más cautivadores que podrías usar para acelerar el proceso de aprendizaje de tus alumnos o hijos.

Así que hoy te voy a presentar una lista de Flashcards Games para niños que todavía no saben leer:

Flash! Rapidísimo!

Elige las cartas que vas a querer usar y ponlas de manera que los niños no puedan ver que hay en ellas. Coge una carta y dale la vuelta muy rápido, para que los niños solo tengan el tiempo de echarle un vistazo antes de que tapes la imagen otra vez. Pregunta qué había en la carta y, si nadie sabe contestar, da la vuelta a la carta otra vez, esta vez un poco más despacio. Repite hasta que alguien te de la respuesta exacta. Una vez que los niños hayan entendido cómo funciona el juego, les puedes dar una carta a cada uno para que repitan el ejercicio.

Slowly! Despacio!

Como te puedes imaginar este juego funciona exactamente al revés que el anterior. Elige las cartas que vas a querer usar y ponlas de manera que los niños no puedan ver que hay en ellas. Coge una y gírala muuuuuuyyy despacio, de manera que los niños tengan que prestar mucha atención para descubrir que hay en ella. Otra vez, una vez que los niños hayan entendido cómo funciona el juego, les puedes dar una carta a cada uno para que repitan el ejercicio.

Point to…! Señala el o la….!Walk to…! Anda hacia el o la…!

Date un paseo por la clase/ salón y, mientras tanto, ve pegando las cartas del día en las paredes de tu aula/ casa. Al mismo tiempo pide a los niños que nombren lo que ven en las cartas, y si no se lo saben, se lo puedes sugerir. Puedes hacerlo en voz baja, tapándote un poco la boca con la mano, sí, como cuando de pequeño te sabías la respuesta y se la querías sugerir a un compañero sin que el profe se enterara, igualito. Vas a ser testigo de un milagro 🙂 Una vez revisado como se llama cada cosa que hay en las diferentes cartas que ya tienes pegadas a la pared, tienes que decir: “Point to the carrots!”, por ejemplo, y los niños tienen que señalar la carta con las zanahorias.

La versión Walk to…! permite a los niños levantarse y moverse para ir a tocar la carta. Es seguramente más divertido para ellos, aunque te aconsejaría preparar por lo menos tres juegos de las mismas cartas para evitar una avalancha de 24 niños (o más) tirando y empujando ( y gritando, y llorando :o) )  para tocar, y plausiblemente destrozar, la única carta que representa las zanahorias.

What’s missing?

Cuelga unas tarjetas en la pizarra, o en la pared, y pídele a los niños que vayan nombrando lo que hay en las cartas mientras las cuelgas. Luego diles: “Close your eyes!” – “¡Cerrad los ojos!” – y mientras los niños estén con los ojos cerrados, quita una carta y diles “Open your eyes! What’s missing?” – “¡Abrid los ojos! ¿Qué falta?” – y deja que adivinen la palabra que corresponde a la carta que quitaste. La parte más divertida de este juego es que la segunda vez que les digas de cerrar los ojos, los niños intentarán hacer trampa. Lo que sigue es una comedia: fingiendo enfadarte y sorprenderte al mismo tiempo, empieza a llamar por su nombre a cada tramposillo recordándole de cerrar los ojos de verdad y verás que fácil es a veces hacer feliz a un niño.

P.D.Evidentemente seguirán haciendo trampa, pero tú sigue con el ejercicio, porque tu objetivo es revisar vocabulario de forma amena.

Kim’s game

En este juego hay que colgar 8-10 cartas en la pizarra, repasando, mientras lo haces, cómo se llama lo que está representado en ellas. Luego puedes dejar a tus alumnos 1 minuto o, incluso menos, para que se fijen e intenten memorizar cuantas más cartas posibles. Pasado ese tiempo, descuelga todas las cartas de una vez y pide a los niños que te nombren los objetos que había en ellas. Mientras te van diciendo las que se acuerden, repite las palabras y vuelve a colgar las cartas correspondiente según el orden en que se mencionan.

Flashcard chain

Para este juego tendrás que sentarte en un círculo con lo niños. Pasas la primera carta, suponiendo por ejemplo que haya la imagen de una pizza en ella, al niño que tienes al lado y, mientras,  le preguntas “Do you like pizza?” – ¿Te gusta la pizza? – animando al niño para que te conteste “Yes, I do” o “No, I don’t”. Después de contestar, el primer niño pasa la misma carta con la pizza al siguiente, preguntándole lo mismo y así la actividad sigue hasta completar el círculo. Una vez que el último niño haya respondido, puedes introducir otra carta. Cuando ya veas que todos los niños han entendido el juego y saben preguntar y contestar, para acelerar la actividad, podrías introducir la siguiente carta un poco antes de que la otra haya llegado al último niño.

Este juego es bastante flexible porque puedes elegir diferentes tipos de preguntas, según el tema que estés explicando en clase. O, incluso puedes cambiar las preguntas por frases, como por ejemplo “I like chocolate” I don’t like cheese” “I would like…” “I can..” ” I have got…” etc.

Otra opción sería darle a cada niño una carta diferente y que el primer niño diga “I like cheese” enseñando bien la carta que tiene (que se supone representa un queso). El segundo, que a lo mejor tiene la carta con la lechuga, dirá “I like cheese and lettuce”. El tercero, que imaginemos tiene una carta con el jamón dirá “I like cheese, lettuce and ham”. El juego sigue hasta que el último niño del círculo haya mencionado todas las cartas.

¡AVISO!

Siempre hay que esperarse algo de confusión la primera vez que presentas la actividad a un grupo de niños, y esto vale como regla general, porque, como dicen el refrán, la práctica hace al maestro, y los niños necesitan mucha. Así que, cada vez que se repita, la actividad se llevará a cabo más tranquila y ordenadamente. Además, cuanto más se ajuste a las características y necesidades de tus niños, más fluida.

¡A jugar! 😀

Si quieres consejos sobre qué cartas comprar, aquí tienes mis recomendaciones.

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Jolly Phonics – ¿Les enseñamos a leer y a escribir en inglés de verdad?

Durante los últimos 2 años he estado impartiendo clases a unos niños que encontraban mucha dificultad a la hora de leer y escribir correctamente. Como consecuencia, y no obstante al principio de su carrera escolar se habían esforzado mucho, sus resultados académicos no eran nada satisfactorios. Cuando empecé a darles clases para resolver estos problemas, su autoestima era inexistente; no tenían ningún injolly phonics diplomaterés en aprender inglés y, por el hecho de haber experimentado el fracaso tanta veces, ni intentaban escribir correctamente. Naturalmente tampoco le hacía ninguna ilusión leer.

Para intentar resolver esta situación complicada, y muy delicada al mismo tiempo, decidí optar por volver a empezar por los phonics: pensé que si los niños hubiesen aprendido a descodificar una palabra indentificando los sonidos que la componen, habrían tenido por lo menos una herramienta que les ayudaría a escribir esa palabra correctamente. Además, aprendiendo a leer correctamente esa palabra, iban también a ser capaces de reconocerla oyendola, y esto hubiera mejorado su capacidad de aprender en general, porque si entiendes lo que te están diciendo en otro idioma puedes seguir una clase, participar y adquirir más conocimiento.

Pues, sí que funcionó. Después de unas pocas sesiones de phonics, empezaron a obtener resultados más positivos en los exámenes, su autoestima ‘resurgió de las cenizas’ y hasta empezaron a leer con más gusto e interés.

Pero ¿qué son los phonics?

Cada letra del alfabeto produce un sonido. Las combinaciones de diferentes letras generan ulteriores sonidos como por ejemplo ‘th’, ‘sh’, ‘oo’ o ‘ee’. Las palabras están hechas combinando todos estos sonidos de izquierda a derecha.

Podéis encontrar más detalles aquí.

Lo que más me gusta de esta manera de enseñar a leer y a escribir es el hecho de que los niños adquieren una herramienta de descodificación que van a poder utilizar con cualquier palabra que encuentren o escuchenl. Utilizar los phonics potencian su capacidad de razonar, cosa que es exactamente lo que tendríamos que perseguir como educadores: niños capaces de razonar y pensar.

Para investigar un poco más sobre el tema, y especialmente entender qué orden seguir en la presentación de los sónidos, el pasado mes de junio fui a clase para aprender el método Jolly Phonics.

Es un método que recomiendo a todos, padres y profesores, porque la cantidad de palabras en inglés que los niños tienen que aprender hoy en día ha aumentado de forma exponencial respecto a hace 8 años, que es cuando empecé a ver esas agobiantes listas de palabras. Tened en cuenta que además del inglés como asignatura, los que atienden a colegios bilingües tienen además, ciencias, sociales, música y plástica en inglés, lo que significa muchísimas palabras que leer, recordar y escribir correctamente si quieren sacar unas buenas notas. Aprender todas esas palabras de memoria, como están haciendo actualmente es extenuante y seguramente no aumenta sus amor hacia la lectura o el inglés.

Este año voy a poner en práctica lo que aprendí en durante el curso con mis alumnos más jovencitos, los de 4, 5 y 6 años. Donde voy a dar clases? Cerca de la parada del metro Riós Rosas. Todos los lunes de 5 a 6, para niños de infantil, y de 6 a 7 para los niños de primer ciclo de primaria. Más informaciones aquí

Si queréis saber más sobre el método os aconsejo primero de echar un vistazo a la página de Jolly Learning y luego ir a uno de los cursos sobre el método Jolly Phonics que imparte Beki, que es una profesora genial y sus clases son dinámicas y muy entretenidas, exactamente como me gustan a mí 😉

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-> Material recomendado de Jolly Phonics para empezar a leer

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