Me encantan los libros. Creo firmemente que los libros abren mentes, nos ayudan a viajar por el mundo sin salir de la habitación e inspiran a los niños a ver las cosas desde una perspectiva diferente.
Siempre que puedo, empiezo una lección con un álbum ilustrado o un cuento. A veces introduce un concepto nuevo, a veces despierta un debate, y a veces simplemente ayuda a mis alumnos a hacer conexiones en las que no habían pensado antes. Con frecuencia he comprobado que un libro bien elegido puede dar inicio a una indagación mejor de lo que jamás podría hacerlo una ficha de trabajo.
Esa es una de las razones por las que la biblioteca desempeña un papel tan importante en el aprendizaje. En un colegio, la biblioteca no es solo un lugar para tomar libros prestados: es una parte esencial del aprendizaje. Los bibliotecarios trabajan en estrecha colaboración con los docentes para seleccionar libros que apoyen los temas que se están trabajando en clase, animen a los alumnos a formular preguntas, exploren diferentes perspectivas y profundicen su comprensión de los contenidos.
Incluso si tu colegio no cuenta con una biblioteca propia, una biblioteca de aula cuidadosamente seleccionada puede convertirse en el corazón de la indagación. Los libros adecuados, disponibles en el momento oportuno, invitan a los niños a preguntarse, investigar y establecer conexiones significativas entre las distintas áreas.
Una de mis actividades favoritas en el aula era nuestro Club de Lectura semanal. Los niños presentaban el libro que acababan de terminar —¡sin desvelar el final!— e intentaban convencer a sus compañeros de que lo leyeran. Si alguien tomaba prestado el libro gracias a su recomendación, ganaban puntos para un premio de fin de curso. Siempre era maravilloso ver cómo los libros pasaban de un lector entusiasta a otro.
Los libros también generaban innumerables oportunidades de reflexión. No era raro que comentáramos las acciones de un personaje y las relacionáramos con valores como la curiosidad, la empatía, la valentía o la capacidad de reflexionar sobre uno mismo. ¿Era este personaje valiente? ¿Cómo demostraba ser solidario? ¿Era reflexivo? Estas conversaciones ayudaban a los niños a entender que estos valores no son solo palabras, sino algo que podemos reconocer en nosotros mismos y en las historias que leemos.
Y la indagación no se detiene en la literacidad. Un libro de no ficción sobre el ciclo del agua puede convertirse en el punto de partida para que los niños escriban Las aventuras de una gota de agua. Una historia sobre la migración puede dar lugar a ricas conversaciones sobre la identidad y el sentido de pertenencia. Las posibilidades son infinitas cuando el libro adecuado llega a manos de un alumno curioso.
Elegir libros que sean apropiados para la edad, atractivos y conectados con lo que se está trabajando en clase lleva tiempo, y sé lo desafiante que puede resultar. Por eso creé una pequeña biblioteca virtual llamada The Inquiry Book Club, una colección de recomendaciones de libros que espero inspire a docentes de todo el mundo y les ayude a encontrar el título perfecto para su próxima clase.
Si estás buscando nuevos libros para enriquecer la biblioteca de tu aula, me encantaría que le echaras un vistazo a The Inquiry Book Club. ¡Espero que descubras algunos nuevos favoritos!

1) A principio de mes, cuando llegamos a 3/4 sonidos, empezamos a practicar el reconocimiento auditivo y visual con una actividad bastante divertida: les dividí en 3 filas, y tenían que saltar, desde detrás de una línea de celo (que se empeñaron en quitar a los 2 segundos de verla) encima de la carta con la letra correspondiente al chant, o al gesto asociado al chant, que les iba indicando.
mocionante’ se puede posicionar a un alumno en el centro del círculo para que robe el sitio a los que se tienen que levantar. Finalmente, para que todos los alumnos manejen más de un sonido en la misma actividad, hay que para el juego unos instantes para que cada uno pase su carta al compañero de al lado.
3) La tercera actividad fue la de los pompones: para fomentar la conciencia fonológica aquí ya directamente empezamos con las las palabras de las que tenían que reconocer el primer sonido: 6 niños mantienen los vasos de papel enseñando la letra y el dibujo que lleva cada uno a los demás; los 4 niños restantes se sientan en frente y cogen un pompón cada uno. Yo enseño una carta y digo la palabra correspondiente, por ejemplo, net. Entonces los niños con los pompones se levantan para ir a ponerlos en el vaso con la Nn.
El primer fonema del primer grupo es, como os habréis enterado por las fotos, /s/. Al principio de la primera sesión les conté la historia que acompaña la ficha para colorear que viene en el manual del profesor. Es muy, muy cortita pero al mismo tiempo muy útil para captar su atención y presentarles el sonido. A seguir escuchamos y cantamos el chant un par de veces y les animé a que moviesen la mano como si estuvieran escribiendo una S en el aire (es el movimiento asociado a este fonema).
En la segunda sesión, después de cantar el chant y acompañarlo con el gesto asociado, hicimos primero un juego de discriminación auditiva en el que puse en el centro del círculo una gran serpiente y distribuí a cada niño un par de cartas con unas imágenes. Cada uno, en turnos, tenían que enseñar su carta a los demás y si el nombre del objeto representado en ella empezaba con /s/ tenían que ponerla encima de la serpiente, en caso contrario se la quedaban. Por lo visto, aunque esta actividad parezca muy sencilla, os puedo asegurar que para ellos no es tan inmediato oír y darse cuenta de si el sonido está o no, lo cual, en mi opinión, justifica aún más el uso de un método fonético sintético para enseñar un idioma.
Hoy os voy a contar brevemente una opción que tenemos para presentar vocabulario de manera eficaz a los más pequeños, donde con más pequeños me refiero a los niños de infantil y primeros cursos de primaria, aunque os aconsejo no subestimar nunca la fascinación que puede tener una solapa sobre la mente de un niños. Produce exactamente la misma expectación e ilusión que esperar y abrir los regalos de Navidad, os lo garantizo.
Enseguida todo el mundo quería ver qué se escondía detrás de la solapas y fui pidiendo a cada niño que abriese una y que repitiera el nombre del animal que encontrábamos detrás de ella. Una vez terminadas las solapas, las cerré de nuevo y con el fin de practicar un poco más llamé a cada uno para preguntarle qué donde estaba qué animal: pues ¡no fallaron ni una!





ar, a seahorse, con ojos de plástico que tanto les gusta a los peques, y el material que más os apetezca.
Mr. Lobster and Mrs. Crab
l in the sand. (Pretend to dig.)
ncontráis unas 

